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Mellas en el coloso: Las lesiones del Gronk

5 agosto, 2019 | Ricardo Valdivia

El tight end de los New England Patriots ha visto en su maravillosa carrera de nueve temporadas como lo fueron mermando las lesiones

Rob Gronkowski, tight end de los New England Patriots
Rob Gronk Foto: Foto original tomada de Getty Images

Rob Gronkowski, el tight end de los New England Patriots, colgó sus botines a principios de marzo de este año, luego de que su equipo obtuviera su sexto triunfo en Super Bowls y su tercer campeonato desde que está en la franquicia.

Una maravillosa carrera de nueve temporadas vio como a un indetenible Gronk, lo fueron mermando las lesiones. El mejor ala cerrada de la historia perdió mucha rapidez y esa mole que corría indetenible sobre el emparrillado comenzaron a taclearlo con más facilidad.

Las lesiones fueron, poco a poco, pero de manera muy violenta, mermando el rendimiento de un jugador que en más de una ocasión se sacudió a tres defensas de encima para seguir ganando yardas.

A causa de su gran fortaleza física y por ende de la colosal tarea que significaba taclearlo y rogarle a todo en lo que crees que vaya al suelo de un solo golpe, implicó que los rivales lo cargaran contra su físico con fuerza extra y acechando zonas del cuerpo que lo obligaran a detener la carrera. Las rodillas del número 87 de los Patriots fueron un blanco muy perseguido por las defensas en toda la NFL.

La fuerza de voluntad del Gronk es admirable. Fue al quirófano para remendar su cuerpo en múltiples ocasiones. Para él resultó complicado concluir una temporada íntegra. Operaciones en las rodillas, la espalda, el antebrazo izquierdo entre otras, lo separaron por largos períodos de las canchas de la NFL. Aun así, la bestia de 264 libras y 1,98 metros de altura, echó mano de su carácter jovial, de su alegría constante en la cancha y de sus enormes ganas de jugar este increíble deporte para regresar al tope en cada oportunidad que intentaron dejarlo tirado noqueado sobre la lona.

Durante esta última campaña se vio a un Gronk que batalló para alcanzar sus incomparables cotas. Que no rindió igual, pero que aportó muchísimo a un conjunto que nadie tuvo en cuenta para avanzar a la final, y menos para que la ganara. Durante la postemporada se pudo ver que no solo es un excelente receptor, sino también un magnífico bloqueador pues defendió a su quarterback como si hubiese sido liniero ofensivo toda su carrera.

La vida sin el Gronk va a ser complicada para los Pats y para los fanáticos. Los Patriots perdieron al mejor tight end de la historia, y los fanáticos a la sonrisa y alegría del emparrillado, al también conocido como “Yo soy fiesta” pues para él, jugar al football, es eso, un motivo de alegría, celebración, de fiesta sin importar lo que implicó para él y su físico, jugar al tope.

Lesiones de Rob Gronkowski
Diseño: Ricardo Valdivia / Fuentes: Sport Illustrated y Getty Images

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