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Protección al estilo Robin

18 marzo, 2020 | Ricardo Valdivia

Para todo atleta que ha sufrido una lesión es importante sentirse protegido cuando entra luego al terreno, más aún si esta protección le permite comenzar a jugar antes

LeBron james usando una máscara de protección
LeBron james usando una máscara de protección Foto: Original tomada de Pinterest

La primera vez que me percaté de una de estas máscaras fue durante el mundial de fútbol Corea-Japón de 2002. Precisamente, un jugador del conjunto coreano llevaba una de estas “caretas” de la que no tenía idea para qué servían. No recuerdo si fue a la tercera o cuarta presentación de la oncena asiática que se esclarecieron mis acertadas sospechas de niño curioso, amante del deporte y nerd. Este implemento, que le ganó el sobrenombre entre parte del público cubano —pues así lo bautizó uno de nuestros comentaristas—, de “el Zorro coreano” al jugador que lo portaba, era para proteger su rostro de algún golpe, pues había sufrido una lesión en su cara que le produjo una fractura.

Con el paso de los  años la aparición de atletas con estos super antifaces se ha hecho más común, y hasta se han popularizado luego de que grandes estrellas del mundo del deporte los hayan usado: John Terry, Fernando Torres, Kobe Bryant, Carles Puyol y LeBron James , por citar algunos, han echado mano de las máscaras de protección facial para incorporarse con mayor antelación a sus respectivos terrenos.

Implementos similares han existido desde ya hace unas cinco décadas. Se dice que en la NBA, el entonces jugador de los Lakers, Rudy Tmjianovich, fue el primero en portar una careta protectora en la liga, luego de que Kermit Washington, en 1977, le propinara un golpe en el rostro durante un partido. Por aquel entonces eran visiblemente más rústicas y casi como lema de los mosqueteros, una talla para todos y todos para una. Con unas bandas que permitían ajustarlas a la cabeza, estas protecciones tenían algunas desventajas, entre las que estaban la disminución de la visión periférica y uno que otro daño que estas mismas podían causar.

Hoy los productores de estos implementos los hacen personalizados para jugadores profesionales. Toman el molde de su rostro y les estampan cuantas marcas y colores distintivos deseen sus futuros usuarios, hasta ser transparentes si así lo solicitan. Suelen estar hechas de plásticos duros como el propileno o de otros materiales como láminas de fibra de carbono. El precio de una de estas máscaras hechas a la medida pueden rebasar los 300 dólares. Un mercado así es muy conveniente, pero ¿realmente funcionan?

El futbolista Tiago Silva del PSG, llevando la máscara. Foto tomada de 90min

Según varios especialistas, definitivamente auxilian en apresurar el sanado de una lesión en el rostro. Tienen una función rehabilitadora; ayudan a consolidar los huesos fracturados y que estos continúen su actividad normal. Incluso, dependiendo del lugar de la fractura, son vitales para restaurar la anchura de la cara. En lo que se refiere a proteger de un golpe durante la competición, bueno, no tanto. Lo que se persigue con el uso de estas máscaras es que el deportista en recuperación regrese a las canchas de juego con alguna mínima protección para que la fractura no se desplace, pero de recibir un impacto en el mismo lugar de la lesión previa, casi de seguro terminaría en el quirófano para corregir la complicación de una lesión en la que lo único que se recomienda, es el reposo.

Así que ya saben, cada vez que vean a uno de estos atletas con sus antifaces estilo Robin —el fiel ayudante de Batman— rueguen para que no sean golpeados en el lugar de la lesión, pues entonces sí, su regreso a la actividad competitiva podría ser mucha más dilatado que el mes de reposo que generalmente toma sanar el tipo de daño que sufren en primer lugar. ¿Se arriesgarían ustedes a usarlas durante un juego?

Diseño: Ricardo Valdivia / Fuentes: Podoactiva.com, Blindaxe Sport, Pinterest, ArcTec 3D Scanner, Okdiario y The Korea Herald

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