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Amarillo por color

26 marzo, 2019 | Ricardo Valdivia

Las pelotas de tenis han sido de su actual color por tantos años que damos por sentado que siempre fueron de esta manera, pero no es así

Pelota de tenis
Pelota de tenis Foto: Foto tomada de Today Show

Los colores de los balones utilizados en el deporte son algo tan común y llevan tantos años de esta manera, que pocas personas se cuestionan el porqué de sus cromas. Los seguidores del mundo de la actividad física competitiva conocen cómo luce este tipo de implemento en prácticamente cada disciplina. Sin embargo, lo que seguramente muchos desconocen es qué motivo causó que las pelotas de tenis mudaran su pelo blanco —porque sí, lo crean o no, eran blancas— a uno de color amarillo, específicamente amarillo óptico, como lo definen los especialistas. Solo anotar que, personalmente, las percibo como verde fosforescente, e imagino que muchos de ustedes también lo hagan.

Las primeras esféricas de este juego surgieron durante el siglo XVIII en Francia, país en el que se cree, surgió el tenis. Las primeras pelotas estaban rellenas con pelo humano o con lana y eran de cuero. Con el paso de los años los adelantos tecnológicos permitieron a la pelota del llamado deporte blanco dar un salto de calidad. Comenzaron a producirse con interior de caucho y lana en su exterior. No es hasta 1920 que evolucionaron un poco más a como las conocemos en la actualidad. Se comienzan a producir huecas y presurizadas en su interior, pero aun de color blanco.

El inicio de los años 70 fue un punto de giro para este implemento con el surgimiento y popularización de la televisión a color. Este medio de comunicación casi desde su surgimiento ha sido una acompañante fundamental del deporte. Tanto que hoy en día los derechos televisivos son los que prácticamente mantienen las enormes sumas de los principales torneos y hasta equipos. Con la aparición de esta nueva tecnología, la pelota de tenis blanca firmó su sentencia de muerte. Antes no había problema, ya que se podía seguir fácilmente el curso de la bola en la pantalla a dos tonos. Pero con la aparición de los colores era molesto para los televidentes definir con claridad la trayectoria de la redonda. Específicamente en 1972, la International Tennis Federation (ITF), luego de una investigación determinó que el color actual de la pelota era el ideal para que no desapareciera ante los ojos de los telespectadores.  Fue así que el amarillo óptico poco a poco fue instaurándose en todas las canchas y torneos.

El cambio no siempre resulta fácil. Los ingleses, que son muy aferrados a sus tradiciones, denegaron este “moderno” color, y por más de una década, las canchas All England Tennis and Croquet Club, que acogen al Grand Slam más antiguo y prestigioso de los cuatro existentes, el Wimbledon, no vieron la bola amarilla. Y al igual que la indumentaria de los protagonistas, la esférica se mantuvo blanca como desde sus inicios. Sin embargo, la presión de la televisión forzó a que los organizadores cedieran y en 1986 se jugó, por fin, con el actual color de la pelota en el Wimbledon. De esta manera, y más allá de algunos torneos específicos o por motivos especiales, se juega con pelotas de otro color como el azul, por ejemplo.

Una última aclaración, ahora que saben el porqué del color de la pelota ¿no se preguntan el motivo de sus “pelos”? ¿Por qué no son lisas? Simple. Esta capa externa se incluye para garantizar que la bola siga una trayectoria lógica luego de ser golpeada. Los pelos hacen que tenga más resistencia al aire y no haga cambios bruscos como podrían hacer las de fútbol o béisbol.

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