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Un traje a la inglesa, please

29 mayo, 2020 | Dariagna Steyners

Existen curiosas historias en cuanto al surgimiento de los colores en las equipaciones de muchos equipos de fútbol, pero resulta más notable, cuántos de ellos tienen su origen inspirados en el fútbol inglés

Uniformes en el fútbol
Uniformes en el fútbol Foto: Ricardo Valdivia

Existen un sinnúmero de historias curiosas sobre el origen de los colores en las equipaciones de los clubes de fútbol. Se dice que el Barcelona lleva blaugrana a causa de que el gran protagonista en su fundación, el suizo Hans Gamper —conocido en España como Joan Gamper— fue capitán del Basel, club de fútbol suizo que porta esos colores.

También existe la del Boca Juniors, que nació en el barrio porteño La Boca. El xeneize jugó con diversas combinaciones en sus inicios, hasta que en 1907 se enfrentaron a un club de Almagro que utilizaba los mismo colores. Este choque, en el que se acordó que el ganador mantendría su equipación tal cual, definiría un cambio en la croma para el Boca. Decidieron entonces vestirse con los colores del país al que perteneciera el primer barco que pasara por el puerto al día siguiente. Sueco fue el navío que quiso el destino que marcara los hoy muy identitarios y tradicionales colores de uno de los clubes más grandes del fútbol mundial.

Como las dos que les cuento, podríamos conversar todo un día o llenar una revista. Pero entre estas historias del destino o caprichos, o errores, salen a relucir varias que tienen en común su origen en el fútbol de las islas británicas, y no es de extrañarse.

En 1863 veía la luz The Football Association (FA), organismo rector de este deporte en Inglaterra. Considerada la asociación de fútbol más antigua del mundo, dirige a todos los clubes del balompié ingles. Además de que su presencia, fue fundamental en la formulación de las reglas del fútbol moderno. Con esta premisa, la cantidad de equipos existentes, y que la primera liga organizada por la FA se jugó en 1888, el país de los tres leones era la meca del balompié a nivel mundial, y sus clubes la inspiración para muchos que se aventuraban a crear sus propios equipos en toda Europa y el resto del mundo.

De Europa a América de blanco y negro
Existió entre 1882 y 1939 un club londinense llamado Corinthian F.C. Este conjunto de la capital británica era amateur, pero llegó a ganar renombre mundial por su juego atractivo para la época, su soltura sobre la cancha y sobretodo, por sus actuaciones frente a clubes profesionales, llegando inclusive a derrotar, por un impensable 11-3, al Manchester United. ¿Por qué les cuento esto? Bueno, el Corinthian F. C. vestía con camiseta blanca y pantalones negros. Según se cuenta, cuando el Real Madrid nació en 1902, se inspiraron en el color blanco de las camisetas del equipo británico, también capitalino, para elegir su uniforme —además de que por aquellos años no resultaba sencillo el hecho de conseguir muchos colores o combinaciones de ellos—. Sin embargo, de quien sí está confirmado tomaron la misma combinación para sus uniformes, e incluso casi su nombre al dedillo, es de un equipo icónico y multilaureado del balompié brasileño y mundial, el Corinthians Paulista. En un inicio el club del gigante sudamericano vestía de beige y blanco, incluso por un tiempo lo hicieron completamente de blanco, hasta que en 1920 adoptaron la combinación que los identifica hasta hoy.

Corinthians, 1896
Club inglés amateur Corinthian FC, en 1896, en el que se inspiraron el Real Madrid y el Corintians Paulista. Foto: Wikiwand

Blanco al final
Con el Sevilla sucedió casi de manera fortuita. La camiseta de los hispalenses comenzó siendo blanca — como les había contado, eran las más sencillas y baratas de resolver a fines del siglo XIX y principios del XX, al menos en España—. Pero el deseo de sus creadores era vestir de rojiblancos, a rayas. Por este motivo decidieron encargar sus camisetas a Inglaterra, las que tenían mejor calidad y no perdían el color. Ordenaron específicamente del Sunderland, club que portaba franjas rojas y blancas como las que aspiraban a tener. Sin embargo, el pedido no arribó a tiempo a suelo sevillista y la oncena tuvo que disputar sus partidos ataviados en sus económicos trajes blancos. Pero resultó del agrado de los aficionados a la escuadra, y para cuando llegaron las equipaciones rojiblancas, tuvieron que quedar como alternativas, pues el blanco se apoderó de la casaca principal para representar al club.

Mismos colores, diferente capital
Con el Athletic de Bilbao y el Atlético de Madrid ocurrió algo similar, pero a manera de despiste, o despreocupación. Es bueno saber que estos dos clubes están relacionados de manera muy cercana, ya que el segundo nacería a mano de un grupo de jóvenes vizcaínos que estudiaban en la capital española, de ahí que se considerara en sus inicios como una “sucursal” del primero.

Regresando al uniforme —ya entenderán el por qué de esta introducción—, los bilbaínos vestían con una combinación blanquiazul en sus camisetas, lo que perduró por varios años. De hecho, si no hubiese sido por la demora en la gestión de Juan Elorduy —miembro del club—, encargado de hacerse con unas camisetas del Blackburn Rovers inglés, vestirían aún hoy con esos pigmentos. El señor Elorduy, se cuenta en las historias que llegan hasta nuestros días, dejó la compra para el final de su estancia en suelo británico, y al momento de adquirir el vestuario, ya no habían disponibles suficientes uniformes del Blackburn. Con este panorama y con un importante encargo en sus manos, se vió forzado a adquirir los de The Saints, actual Southampton, quienes vestían camiseta a listas rojas y blancas.

Southampton, 1897. Por aquel entonces bajo el nombre de The Saints
Jugadores del club Southampton, 1897. Por aquel entonces, bajo el nombre de The Saints, fueron el club del que se envió el uniforme al Athletic de Bilbao. Foto: Anotando fútbol

En ausencia de otra mejor alternativa, el Athletic Club de Bilbao se vio casi que obligado a abandonar sus, hasta entonces característicos colores, para hacer suyos el rojiblanco en la camiseta y los pantaloncillos negros —aunque no les disgustó mucho por la calidad tan superior a su anterior vestimenta—. Para ese entonces, el Atlético no había conseguido separarse por completo del Athletic, de ahí que, la adquisición de nuevos colores, también fuese a parar a su oncena. El uniforme se convirtió en marca de la casa del club del País Vasco, y lo estrenarían en enero de 1910; sin embargo, no fue hasta el 22 de enero de 1911, precisamente en un juego en el que se enfrentaron ambos equipos, que lograran estrenarlos en la cancha. De esa forma quedanron —en el caso de las camisetas— la misma combinación para ambas oncenas hasta hoy.

Camiseta rojiblanca del Athletic
Foto: El Desmarque

Cambiar colores por corazón

Hago un espacito en el artículo para el Betis, con sus característicos verde y blanco. El origen de sus colores actuales no es del fútbol inglés, sino de más al norte, de Escocia.  Este club sevillano al principio de su existencia lucía camiseta azul con pantalón blanco. Esto cambiaría en 1911 cuando su capitán Manuel Ramos Asensio decidió instaurar las franjas verdes y blancas en disposición vertical como homenaje a la ciudad donde había estudiado y dónde se había enamorado del fútbol y del equipo de la urbe: la ciudad, Glasgow; el eqipo, el Celtic.

Con nombre inglés en italiano
En Italia el pasado inglés permanece aún tangible en pequeños detalles, por ejemplo en el A.C. Milan. El histórico club fue fundado por un grupo de jóvenes encabezados por los ingleses Alfred Edwards y Herbert Kilpin, de hecho, se le atribuye a este último la selección de colores que permanece hasta hoy. Pues el pasado británico del club no solo perdura en su historia, sino también en su nombre, ya que se llama Milan, en inglés, y no Milano, como debería ser en italiano.

Otro que bien baila por su ascendencia en la isla de la rosa Tudor es el Genoa. El club genovés fue instaurado en 1893 por representantes de la colonia inglesa en esta ciudad, fungiendo como la escuadra italiana de fútbol más antigua a nivel profesional. Al igual que los milaneses, su nombre permanece en inglés. Comenzaron vistiendo de blanco, emulando a la selección de fúbol inglesa. Sus fundadores e integrantes consideraban a su club una especie de sucursal de la oncena de los tres leones. Algo similar al concepto del Athletic Club de Bilbao y el Atlético de Madrid. No se permitían además jugadores que no fueran ingleses. Para 1899 cambiaron su look a una camiseta blanca con rayas azules, modelo que quedaría en desuso en 1901. Según citan algunas fuentes, a propuesta de uno de los socios del club, se migró a la combinación de colores que ha perdurado hasta hoy (el rojo y el azul marino) en honor a la bandera de Reino Unido.

La suerte de que no llegara el rojo
Regresando a estos cúmulos de casualidades e infortunios que derivan en uniformes “erróneos”, encontramos la historia de la Juventus. Cuando nacieron, en 1897, los juventinos vestían de rosado y con corbata negra, sí, como lo oyen, corbata. El color tributaba al que identificaba al centro de estudio de sus fundadores, y ha aparecido con el paso de los años en las equipaciones alternativas.

Entre las fuentes revisadas me topé con dos motivos por el que los integrantes de la Vecchia Signora —por aquel entonces no tan vecchia— decidieron cambiar. La primera causa fue que sus atuendos desteñían mucho y la segunda, que se confundían con el Palermo, club siciliano fundado en 1900.

Para 1903, la decisión del conjunto era vestir de rojo. Para ello uno de sus integrantes, Tom Savage, originario de Nottingham, encargó los uniformes del Nottingham Forest. Sin embargo, las camisetas que arribaron a Turín, no eran rojas. Aparentemente fruto de la confusión, las prendas eran blancas a rayas negras, como las del segundo club de la ciudad, el Notts County. Para aquel entonces esto de las devoluciones no parecía proceso fácil, y a pesar del descontento y la desilución, la oncena juventina salió vistiendo de bianconeri en el torneo liguero de 1903. Para gusto o disgusto de muchos de sus integrantes, el uniforme quedó como santo y seña del club de Turín. Tanto así, que a pesar de que existen varios equipos a nivel mundial que portan un uniforme a rayas blanquinegras, siempre es la Juve el referente que llega a nuestra mente.

Juve con trajes nuevos en 1898
Jugadores de la Juve con los trajes nuevos y viejos en 1898. Foto: Pinterest

Estas son solo algunas de las muchas historias que se ocultan tras las actuales equipaciones de clubes de fútbol reconocidos a nivel mundial, y que tienen sus raíces en conjuntos ingleses, muchos de los cuales no corrieron con la misma fortuna que sus herederos en cuanto a color se refiere.

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