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Física, hielo, tecnología y juegos infantiles

7 marzo, 2019 | Enio Echezábal Acosta

Entre los deportes olímpicos de invierno encontramos el bobsleigh, una disciplina en las leyes de la física juegan un papel fundamental en el mero hecho de llegar a la meta

Bobsleigh en su modalidad de cuatro integrantes
Bobsleigh en su modalidad de cuatro integrantes Foto: Foto tomada de Whistler-Sport-Legacies

Ver a un grupo de hombres o mujeres empujando un trineo, para lanzarse a montarlo luego, no resulta la imagen de madurez que uno esperaría ver en unos adultos hechos y derechos. Claro, que si hablamos de que estas personas lo hacen por deporte, ya la cosa cambia, ¡y cómo lo hace! Los “Peterpanes” que parecían no haber crecido mucho de la cabeza hacia adentro, se convierten en sacrificados humanos al servicio del olimpismo y el ejercicio físico. Esas son las cosas que tiene el contexto, capaz de convertir lo ridículo en sublime, y viceversa.

Pero a lo que vamos. El tema del trineo no vino por gusto, sino por el hecho de que entre los poco conocidos —para caribeños como nosotros— deportes invernales, hay varios cuyas variantes a priori resultan un juego de niños, pero que vistos en detalle es mejor no intentar en casa. Ya antes hablamos del parsimonioso y milimétrico curling, disciplina que sorprende por su simpleza, pero cuya tradición representa algo bien serio en varios países.

Otra de las “gélidas” prácticas a las que nos gustaría hacer referencia en esta sección de Escaneo, es el bobsleigh, una suerte de “chivichana” de las nieves que, junto a sus primos, el luge y el skeleton, han perpetuado bajo los cinco aros la costumbre montañesa de lanzarse en trineo pendiente abajo.

Según rezan varias fuentes, el también conocido como bobsled tiene su origen en los Alpes suizos, específicamente en la zona de St. Moritz, sitio en donde se fundó en 1897 el primer club oficial destinado a su práctica. Años después, alrededor de 1914, se realizaron las competencias iniciales, y hacia 1923 fue fundada la Federación Internacional (FIBT).

De seguro ha podido usted ver alguna que otra competencia de estas por televisión, cortesía de la variada —a veces demasiado— programación de Tele Rebelde. El sistema es bastante sencillo: dos o cuatro personas dan impulso a un carro semejante a un torpedo, y a bordo de la “nave” se lanzan hacia la pista congelada, cuyo curso intentan vencer en el menor tiempo posible. Lo que no muchos saben es que a bordo del aerodinámico vehículo, a base de pura inercia, logran superar fácilmente los 140 kilómetros por hora. Ya se ve diferente todo, ¿no?

Si a todo lo anterior le sumamos que la pista es de puro concreto y está cubierta con una capa hielo, además de que en el proceso de montarse en el carro hay un montón de variables físicas en juego —como la fricción, la constante gravitacional o la fuerza centrífuga—, uno empieza a sacar cuentas. Por si no se ha hecho a la idea, le recuerdo que con las leyes naturales no es recomendable andar a la ligera, pues si bien es verdad que pueden ayudarte mucho, también pueden ser la causa de un accidente bastante aparatoso.

Según cifras de la FIBT, a día de hoy existen un total de 16 pistas en todo el planeta, aunque dos de ellas no están certificadas. Las pistas validadas para la realización de eventos oficiales, se localizan en las siguientes ciudades: Altenberg, Königssee, Winterberg (Alemania); Cesana, Cortina d’Ampezzo (Italia); Lake Placid, Salt Lake City (Estados Unidos); Sigulda (Letonia); Igls (Austria); Calgary (Canadá); Nagano (Japón); Lillehammer (Noruega) y La Plagne (Francia).

Arrancada del equipo de EE.UU. en los Juegos Olímpicos de invierno Pyeong Chang 2018
Arrancada del equipo de EE.UU. en los Juegos Olímpicos de invierno Pyeong Chang 2018. Foto de Eugen-Eslage, tomada de Twitter

De acuerdo con regulaciones internacionales, cada una de estas instalaciones debe tener como mínimo una recta y una serie de curvas sucesivas (por lo menos 15), todo con una longitud de entre 1 200 y 1 300 metros.

Los trineos son un tema aparte. Aunque antaño eran de madera, en el presente la fabricación de estos implementos puede emular, a nivel tecnológico, con el proceso de creación de una pieza de ingeniería tan celebrada como son los autos de Fórmula 1. Imagínese que el costo de mercado del más estándar de estos “coches”, puede llegar a los 30 000 euros.

En la fabricación y optimización de un bobsled se hacen incontables simulaciones en ordenadores, así como pruebas en túneles de viento. No obstante, la parte humana termina siendo siempre más importante a la hora de economizar el tiempo de bajada.

Se estima que en el caso de los duetos, los bobsleighs vacíos pueden llegar a pesar entre 129 (mujeres) y 170 (hombres) kilogramos. Ahora, estando “a full” de carga, pueden elevar su masa hasta 340 y 390, respectivamente. En el caso de las cuartetas, la cifra varía entre 210 kilos sin pasajeros, y 630 con todos a bordo.

En la fabricación de los bobsleighs hay que tener en cuenta varios factores: masa, aerodinámica, rigidez y el tipo de cuchillas que se vayan a usar. La armazón suele ser de acero, material que influye tanto en el peso como en la constitución de la herramienta. Por otra parte, el exoesqueleto puede estar hecho a base de kevlar o fibra de vidrio / carbono.

Para girar, existe un eje que da la posibilidad de cambiar la dirección de la “nariz”, mediante la acción de las cuchillas. La inclinación (menor de 5 grados) y un resorte, permiten que cuando no se está forzando a gira, el vehículo vuelva a su curso regular automáticamente.

Como el hielo y el metal no son fuente de mucha fricción, ocurre que luego de que varios equipos completen el curso, el hielo se desprende de a poco, lo cual repercute en una menor velocidad. El secreto para impedir que eso influya en el resultado de los últimos en correr, es que el vehículo tenga unas bases extremadamente finas.

Con respecto al tema de las cuchillas existe un alto nivel de confidencialidad entre los rivales, pues se estima que cada conjunto dispone de decenas de ellas, las cuales se colocan en dependencia del recorrido o de la temperatura de la pista refrigerada.

Para detener la marcha existe un freno, pieza que consiste en un rastrillo metálico que ejerce una fuerza sobre el hielo, luego de que se cruza la meta.

Pensará usted que no hacía tanto caso a la física y su importancia desde el bachillerato, pero visto lo visto, con este veloz deporte más vale hacerle caso a Newton y compañía, no sea que en vez de una medalla, se lleven los atletas un rosario de moretones.

Bobsleigh_infografía
Infografía: Ricardo Valdivia / Fuentes: POCOG, IBSF, COL, Infogr8, insidethegame.biz, Imágenes y fondos

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