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Hash House Harriers: Bebedores con problemas de ejercicio

3 agosto, 2020 | Alejandro David Besada Basabe

El hashing, a pesar de lo que podría pensarse, no constituye una competición para ver quién toma más o quién lo hace más rápido, sino el deporte para los bebedores: una cacería

Hashing.
Hashing. Foto: Wordpress

¿Alguna vez el deporte estuvo relacionado con el alcohol? ¿Cuántos atletas tienen como premio al esfuerzo una buena jarra de cerveza al final de la jornada? “Bebedores con problemas de ejercicio”, así se les denomina a los practicantes del hashing, un deporte donde todos los caminos conducen a un bar.

El hashing, a pesar de lo que podría pensarse, no constituye una competición para ver quién toma más o quién lo hace más rápido. Es el deporte para los bebedores, una carrera —o cacería— sui generis, no competitiva, donde el ejercicio, el humor y la cerveza son el plato fuerte.

La práctica comenzó en Kuala Lumpur, Malasia, en 1938, como entretenimiento para un grupo de oficiales coloniales y expatriados británicos: Cecil Lee, Frederick “Horse” Thomson, Eric Galvin, H.M. Doig y Ronald “Torch” Bennet, comandados por A.S Ignacious Gispert, conocido como “G”.

Tras meses de carreras como sociedad no reconocida, las autoridades les comunicaron que debían legalizarse, con nombre y estatutos. Así surgió oficialmente el primer club de este tipo, llamado Hash House Harriers (HHH). Hash House (Casa Revoltillo), en referencia al lugar donde se hospedaban y a la monótona comida que allí servían; mientras que, Harriers, se podría traducir como lebreles, en relación con la “cacería”.

La filosofía inicial de los primeros practicantes, la cual no ha cambiado mucho, era promover el ejercicio físico entre los miembros del grupo, librarse de las resacas de fin de semana con más alcohol, provocar sed tras la carrera, para luego satisfacerla con cerveza, y persuadir a los miembros más mayores de que no eran tan viejos como se sentían.

Con el tiempo, esta actividad fue conocida como hash chasing (carrera o cacería), nombre que evolucionó a hashing. Los eventos realizados por los diferentes clubes son denominados Hash Run o, simplemente, Hash.

El Hash
La carrera puede realizarse tanto en el campo como en la ciudad y bajo cualquier condición climática. En general, los puntos de inicio y final se cambian en cada evento con distancias que oscilan entre los siete y 12 kilómetros. La ruta a seguir se determina días antes por las llamadas liebres (hares), corredores cuyo cometido es señalizar la ruta con cruces, círculos, flechas, etc.; símbolos hechos de harina, tiza, papel, cinta o cualquier otro extraño material. La tarea principal de estos jugadores es evitar ser alcanzados

Minutos después de salir, las liebres son seguidas por un grupo de lebreles (harriers), los cuales siguen las pistas que van dejando en el camino e intentan atraparlos antes del final de la carrera. Como en una cacería, los rastreadores van tras los más lentos, perezosos o pasados de peso.

Sin embargo, los perseguidos tienen sus trucos, pues pueden trazar un recorrido ingenioso y marcarlo con varios rastros falsos. En ocasiones, esto lleva a que el grupo se disperse y los corredores pierdan el camino, lo cual no es muy difícil teniendo en cuenta que varios de ellos ya han ingerido un número indeterminado de jarras de cerveza antes de la carrera o en la parada a mitad del trayecto.

No obstante, más que una competencia, la carrera es un espacio de socialización. Durante los recorridos, que no tienen una distancia fija, los participantes interactúan entre sí acerca de casi cualquier tema, incluido el paisaje que atraviesen ese día en concreto —otro extra de estos eventos—.

En cuanto a la logística, para cada evento los participantes aportan una cantidad de dinero predeterminada. Con ella se encargan de comprar comida y, más importante aún, cerveza, la cual debe haber en cantidades industriales.

Sin importar cambios de ruta, cómo sea la carrera o el país donde se realice, el hash finaliza siempre en un bar designado anteriormente. Los clubes realizan actividades sociales que incluyen tradiciones propias de cada grupo. Una de ellas, consiste en que aquellos infractores —reales o imaginarios— son castigados. Los “desafortunados” corredores deben beberse toda la cerveza de sus jarras de un tirón; es eso o arriesgarse a que los bañen con los restos del preciado líquido.

Clubes con un singular sentido del humor
El nombre de cada grupo de hashers, como son llamados los practicantes, está relacionado con el lugar donde radiquen. Asimismo, como apellido todos llevan Hash House Harriers (HHH), en honor al primer club de este tipo. Actualmente, existen más de 2300 clubes en todos los continentes, incluidos algunos aficionados a la cerveza polar, en la Antártida.

En activo, hay cerca de 100 mil practicantes de todas las edades, clases sociales, géneros o físico. Los integrantes vienen de diferentes lugares, casi siempre, traídos por amigos. Al entrar en el ámbito del hashing no se utilizan apellidos, a los novatos se les agrega antes de su nombre la palabra just (solo), el resultado sería “Just Karla” o “Just Ricardo”.

Estas designaciones provisionales cambian cuando han participado en cierto número de carreras. A partir de experiencias pasadas en el club o del deseo personal del hasher, surgen nuevos apodos como Pulp Friction, Not Half Bad, Blow Re Mi y otros no aptos para menores de edad. Una vez esto ocurre, sus nombres reales no vuelven a ser usados entre los hashers.

La administración de estos grupos es tan seria como sus integrantes. Los formalismos no son parte de la filosofía estas asociaciones. No obstante, tienen una especie de jefatura encargada de poner cierta racionalidad a tanta despreocupación.

En lo alto de la jerarquía de un HHH está el Comité de “Des-gobierno” (MisManagement Committee), presidido por los miembros encargados de administrar el grupo. Entre estos (ir)responsables se encuentran el Gran Maestro (Grand Master), el Consejero Religioso (Religious Advisor) y el tesorero (Hash Cash).

Este desorden se transmite a nivel internacional, siendo la Hash House Harriers, un organismo descentralizado. En la mayoría de los casos, los clubes acuerdan entre ellos los días y recorridos de ciertas competiciones nacionales. No obstante, existe el Interhash Council, un grupo de hashers de diferentes países encargados de la organización y gestión de la mayor competencia del deporte de los bebedores: el Interhash.

La expansión del deporte y una carrera diferente
Con la Segunda Guerra Mundial, el Hashing estuvo a punto de extinguirse. Durante las siguientes décadas, mantuvo una precaria existencia, sobre todo en la región asiática, la península de Indochina e Indonesia.

Para 1974 solo existían 35 clubes, siendo en este decenio donde inicia la gran expansión de esta práctica. Para 1992, ya sobrepasaban los 1100 por todo el mundo.

Los primeros intentos de realizar una gran carrera que agrupara a HHH de distintos lugares ocurrieron en 1966 y 1973. Sin embargo, no fue hasta 1978 cuando, la Kowloon Hash House Harriers, de la ciudad de Hong Kong, acogió el Interhash 78 y dio comienzo a una tradición que se repetiría cada dos años.

El Interhash tiene una duración de 3 o 4 días. La primera noche se realiza una fiesta de bienvenida, a la cual siguen, al menos, dos días de carreras, en recorridos campestres de diferentes distancias y dificultades. Entre ellas, están las llamadas Ball Breaker, Ball Buster o Nut Cruncher (cuyo significado es mejor no mencionar), que son las rutas más largas y extremas de estos eventos como desafío final para los hashers.

El número de participantes ha aumentado a lo largo de los años. El último Interhash, Fiji 2018, recibió cerca de 1700 corredores de 58 países. En este amplio grupo aparecen algunos de los atletas con mejor físico y preparación, para medir fuerzas con deportistas de otras latitudes. Pero también muchos de los mejores bebedores, que van en busca de la experiencia social y del reencuentro con viejos conocidos de la ruta y el bar.

Desde el año 1978 se han realizado 20 eventos de este tipo, la mayoría en Asia y Oceanía, salvo dos de ellos en Chipre y Gales. Este año, Trinidad y Tobago se convertiría en el primer país de América en acoger un Interhash, pero el distanciamiento físico provocado por la COVID-19, ha retrasado su celebración.

El hashing es un juego que lejos de interesarse por el estado físico o procedencia de sus jugadores, acoge a aquellos que prefieren divertirse con la práctica del ejercicio físico. Es, probablemente, uno de los pocos deportes en el que participar sea la meta; donde se olvidan las tensiones del día a día a base de carrera y alcohol.

Entonces, por qué no crear una HHH en la Isla. Sorteando las dificultades de la obtención de la cerveza, podríamos construir en el país una familia para correr, amigos para reír y bebida para el alma.

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