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Lucha, goles y magia sobre el hielo

7 junio, 2019 | Enio Echezábal Acosta

Entre los deportes de invierno está el hockey sobre hielo, jugado desde hace más de un siglo, sus implementos y norman han ido cambiando y evolucionando con el pasar de los años

Brad Marchand, jugador de los Bruins de Boston
Brad Marchand, jugador de los Bruins de Boston Foto: Foto tomada de nhl.com

A ojos de la mayoría de los habitantes del planeta, Canadá resulta un país muy pacífico y tranquilo. Su naturaleza salvaje y enormes territorios nevados contrastan con la modernidad de sus principales ciudades, en una mezcla que resulta muy atractiva. Los “primos amables” de Estados Unidos se presentan al mundo como una nación abierta y desenfadada, en donde coexisten las tradiciones indígenas a la par de la influencia británica y francesa. Visto así, pareciera que allí se toman las cosas con bastante calma. Por eso es que no se entiende del todo que el hockey sea su deporte nacional.

Seis jugadores vestidos en plan caballero medieval viajan a altas velocidades por la pista de hielo, con un pedazo de madera en la mano, y dispuestos a golpear por igual a un disco, que al rival que lo tenga en su posesión. Lo de los goles termina siendo solo una parte del espectáculo, que fácilmente puede quedar relegada a segundo plano si a los iracundos patinadores les da por resolver las cosas a tortazos.

Aunque explicado así, parece más una versión en equipo del Ultimate Fighting Championship (UFC) que hockey, también es cierto que el término “deporte de contacto” se queda un poco corto para describir esta disciplina surgida a finales del siglo XIX en el estado más al norte del continente americano. No obstante, el hockey tiene muchos encantos.

La francófona Montréal fue sede del primer choque realizado en una pista cubierta. Aquello sucedió el 6 de marzo de 1875, y dos años más tarde un grupo de alumnos de la Universidad McGill dieron forma al primer reglamento conocido.

Según lo establecido en aquel documento, cada equipo contaría con nueve representantes, mientras que la pelota usada hasta entonces sería sustituida por un puck de madera, el cual posteriormente terminaría siendo de caucho. De esa época data también el McGill University Hockey Club, pionero a nivel mundial.

Así el hockey se fue expandiendo, y en 1883 se realizó en Montréal el primer torneo de la disciplina. En 1886, exactamente el 8 de diciembre, se creó la Asociación Amateur de Hockey de Canadá, compuesta por varios clubes que habían participado tres años antes en la lid de exhibición. De ahí surgió además la idea de incluir los penaltis y cambiar el modelo del puck al que conocemos actualmente.

No obstante, hubo que esperar hasta 1888 para que la cosa empezara a ponerse seria de verdad. Lord Stanley de Preston, por entonces Gobernador General de Canadá, se dio un paseo por el torneo de la feria de Montréal, y al parecer el juego le gustó, porque en 1892 donó una copa para premiar al ganador de la Dominion Hockey Challenge Cup, evento de donde saldría en 1983 el primer campeón del hockey canadiense. Ya para 1910 se profesionalizó todo, y con el paso del tiempo aquel trofeo pasaría a llamarse Stanley Cup, galardón que se otorga al rey de la máxima competición de clubes a nivel mundial.

El definitivo salto de popularidad llegó cuando fue descubierto por los estadounidenses, que ya en 1902 tenían equipos profesionales (el Portage Lake de Houghton, Míchigan) y en 1903 crearon la Pro Hockey League. Precisamente en ese torneo fue donde se determinó reducir en tres el número de representantes de cada selección. En 1909 nació el club más longevo de los existentes en la actualidad: los Canadiens de Montréal.

La National Hockey Association resultó una iniciativa poco pegadiza, pues solo duró siete temporadas. Mientras eso sucedía, también se creó la Pacific Coast Hockey Association, en donde además de canadienses, había equipos de los “vecinos del sur”. Todo cambió en 1917, cuando se fundó la National Hockey League (NHL), marca que terminaría por imponerse y permanecer hasta nuestros días.

A nivel internacional, en 1908 surge en la urbe suiza de Zúrich, la Liga Internacional de Hockey sobre Hielo (LIHF, por sus siglas en francés), a la cual se afiliaron originalmente cuatro naciones: Francia, Reino Unido, Bélgica y los representantes locales.

En 1910, ocho selecciones europeas participaron en el primer campeonato continental, que tuvo como sede a la alpina Les Avants (Suiza). Pero no fue hasta los juegos de Amberes (Bélgica) 1920 que se incluyó el hockey en el programa olímpico y, de hecho, esa cita está considerada como el primer Campeonato Mundial de la rama masculina.

Cuatro décadas más tarde, en 1954, se cambia definitivamente el nombre de la institución a Federación Internacional de Hockey sobre Hielo (IIHF, por sus siglas en inglés), y 36 años después tiene lugar en Ottawa la edición inicial del mundial femenino, en donde las canadienses iniciaron una racha de ocho primacías consecutivas (1990-2004).

Entre los hombres, los reyes indiscutibles son los rusos, que entre la era soviética y la posterior separación, acumulan 27 medallas doradas, 10 segundos puestos y nueve bronces. Les siguen de cerca los creadores del deporte (26-14-9), y un poco más lejos están República Checa (12-13-21) y Suecia (11-19-17).

La tabla de ganadoras femeniles es encabezada por Canadá (10-8-0) y Estados Unidos (9-10-0), únicas dos escuadras que habían jugado las finales hasta 2018, cuando Finlandia alcanzó esa instancia, en donde sus muchachas cayeron derrotadas frente a las chicas de las barras y las estrellas.

Hilary Knight, jugadora de hockey femenino
Hilary Knight, jugadora de hockey femenino. Foto tomada de KTVB.com

El ABC sobre la pista
Luego de varias evoluciones a lo largo de los años, a día de hoy el principio de juego es bastante sencillo: sobre la pista (rink) de 61×26 metros se enfrentan dos escuadras de seis jugadores: un portero (goalie), dos defensas (defensemen) y tres delanteros, separados estos últimos en dos extremos (wingers) y un centro (center). Cada atleta debe usar su bastón largo (stick) para dominar el puck y anotar en la portería rival.

Cada partido se divide en tres parciales de 20 minutos, separados a su vez por pausas de 15. El tiempo corre solamente cuando el puck está en juego, por lo cual el reloj se detiene cada vez que el disco lo hace. En caso de empate, lo normal es jugar cinco minutos hasta que uno de los combinados marque un gol. Sin embargo, en la etapa regular de la NHL se suele jugar con cuatro por cada lado (portero, defensa, centro y extremo), y si persiste la igualdad, se van a penalti. Mientras, en play-off se juegan 20 de alargue con cinco por bando, seguidos de los lanzamientos de pena máxima. En competiciones de la IIHF es parecido a esta última variante, pero en vez de un quinteto, juegan cuatro.

De regreso al tema de la violencia, si bien la Federación Internacional prohíbe cualquier manifestación de este tipo, en la NHL es normal que dos jugadores resuelvan los problemas quitándose los guantes y pegándose hasta que uno caiga. Existe incluso el puesto de ejecutor (enforcer), que es básicamente un tipo duro sin demasiado talento que se encarga de resolver por sus compañeros cualquier disputa.

Obviando esta parte no tan deportiva y mucho menos agradable, el hockey es un deporte extremadamente intenso y veloz, que cada año mueve millones de aficionados en torno a eventos como la Stanley Cup y la Liga Continental de Hockey, este último compuesto por equipos de Rusia, Finlandia, Bielorrusia, Kazajstán, Ucrania, Eslovaquia, República Checa, Croacia y Letonia, entre otros países euroasiáticos.

Entre los jugadores más brillantes de la historia se encuentran los soviéticos/rusos Valeri Jarlámov (extremo), Vladislav Tretiak (portero), Viacheslav “Slava” Fetisov (defensa) y Serguei Makarov (extremo), quienes junto al canadiense Wayne Gretzky (centro) y el sueco Börge Salming (defensa), fueron incluidos en 2008 en el Equipo del Centenario de la IIHF (IIHF Centennial All-Star Team).

Infografía del hockey sobre hielo
Infografía: Ricardo Valdivia

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