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Rugby subacuático

28 diciembre, 2019 | Alejandro Besada y Víctor Kevin Almeida

El rugby subacuático, un deporte desconocido por muchos, podría considerarse un juego sin historia y destinado al olvido

Equipos en el agua antes de iniciar el partido
Equipos en el agua antes de iniciar el partido Foto: Tomada de Emaze

El rugby subacuático, un deporte desconocido por muchos, podría considerarse un juego sin historia y destinado al olvido. No obstante, desde su creación a mediados del siglo pasado, esta extraña mezcla, ha ganado adeptos en numerosos países como Alemania, Colombia, España, Australia y Turquía.

El objetivo de la disciplina consiste en introducir un balón relleno de agua salada en la cesta rival. En el juego, se pueden observar algunas similitudes con el rugby terrestre, como son el placaje, el tackleo y los nudos, equivalentes al scrum o melé. Además, un equipo está integrado por seis jugadores titulares y seis en la banca, quienes tienen varias funciones en ataque y defensa.

Érase una vez un extraño juego
El rugby subacuático resulta un deporte joven si lo comparamos con el fútbol o su pariente de tierra, y ni qué decir del atletismo. Surgió en la ciudad alemana de Colonia en el año 1961, como la alternativa de varias sociedades de buceo para mantener la forma física.

Su creador, Ludwig von Bersuda, miembro del Club Subacuático Alemán (DUC) de Colonia, tuvo la idea de crear un juego de bola bajo el agua. El coloniense estableció las bases de este deporte: dos equipos jugaban entre sí, ambos con la intención de colar la pelota en el cesto rival.

Debido a que los balones de fútbol eran muy grandes, Bersuda escogió uno de waterpolo, el cual rellenó de agua salada para lograr que este se hundiera. Además, separó la piscina a la mitad con una red, la cual situó a un metro del fondo. En aquel momento el juego parecía más un voleibol subacuático.

En aquella época, solo el dentista Franz Josef Grimmeisen, socio del DUC de Duisburgo, mostró entusiasmo y comenzó a practicarlo con otros miembros de la asociación. A ellos se sumaron afiliados del club de buzos DLRG Mulheim (desde 1967 TSC Mulheim).

Ambos equipos protagonizaron el primer partido de rugby subacuático, el 4 de octubre de 1964, en el cual se cambiaron algunas reglas, como, la eliminación de la red. El marcador final de ese encuentro terminó 5 a 2, con victoria para Duisburgo.

El Dr. Grimmeisen continuó su labor en pro de la difusión del rugby subacuático. Para ello, organizó la “Batalla por el Balón Dorado”, en Mulheim, la cual tuvo lugar el 5 de noviembre de 1965, convirtiéndose así en el torneo más antiguo en la historia del deporte. Dicha lid contó con la participación de seis clubes: DUC Bochum, DUC Dusseldorf, DUC Duisburgo, DUC Essen, DUC Delphin Ludenschein y DLRG Mulheim, quien a la postre se llevó el campeonato.

Con la promoción realizada por el dentista alemán, la disciplina fue conociéndose en los países europeos. En algunos, como la Unión Soviética y Francia, no gustó. En las naciones escandinavas (Dinamarca y Finlandia) mostraron más interés, al igual en la República Checa, dentro del Bloque Socialista.

En 1972 el juego fue reconocido como deporte por la Asociación Alemana de Buceo Deportivo. Esto propició que ese mismo año se llevara a cabo el primer Campeonato Alemán, en Mulheim, donde los locales —TSC Mulheim— resultaron ganadores.

En 1978, el rugby subacuático fue oficialmente reconocido por la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS) y el deporte tuvo entre el 28 y el 30 de abril, el primer Europeo, en Malmö, Suecia. Dos años después, en Mulheim, se jugó el primer Campeonato Mundial de Rugby Subacuático.

Momento del juego en el que taclean al ofensivo tratando de arrebatarle el balón
Momento del juego en el que taclean al ofensivo tratando de arrebatarle el balón. Foto tomada de Educación Física y Cultura Física.

Reglas y otras generalidades del deporte

  • Área de juego: Los partidos se desarrollan en una piscina de 12 a 18 metros (m) de longitud, 8 a 12 de ancho y 3,5 a 5 de profundidad. En los extremos de cada mitad y al fondo de ella se encuentran dos cestas —porterías—, de unos 45 cm de altura por 39 o 40 de diámetro superior interno.
  • Balón: La bola puede estar rellena de agua salada o glicerina, pues ambas permiten que el balón se hunda, fenómeno conocido como flotabilidad negativa. Asimismo, es redonda, de color rojo o blanco y negro, con una circunferencia de 5,20 a 5,40 cm para hombres y de 4,90 a 5,10 cm para mujeres. Bajo el agua, puede trasladarse de 2 a 3 metros antes de que la resistencia de esta lo detenga.
  • Jugadores: El equipo está compuesto por quince jugadores, seis titulares, seis en la banca (activos) y tres suplentes. En el terreno, las responsabilidades se dividen en dos medios o roba-balones, dos guarda-porteros y dos porteros. No obstante, cada jugador debe estar preparado para asumir cualquier posición.

Los medios se encargan del ataque. Son para el rugby subacuático lo que el delantero en el fútbol, quienes deben introducir el balón en la portería rival. La marca y el peso de la defensa recaen en los guarda-porteros; ellos deciden si pasa el jugador o la pelota, nunca los dos. Mientras, el guardameta resguarda la cesta, acostado de espalda sobre esta, manteniéndose en dicha posición mediante movimientos de aleta.

  • Equipamiento: Aparte de lo básico: bañador y gorro —azul o blanco—, cada rugbier está equipado con una máscara como las usadas en competencias de apnea y aletas de buceo sintéticas, de caucho u otro material liviano. Además, llevan un snórkel de buen diámetro interno que permita el paso del aire, flexible para amortiguar golpes y con boquilla de silicona para resistir mordidas.
  • Juego y reglas: Cada partido consta de dos mitades de 15 minutos y un intermedio de 5. Asimismo, los equipos tienen derecho a pedir 1 minuto de tiempo fuera para descansar y modificar las estrategias.

El encuentro comienza con la bola en el centro de la piscina y los equipos en ambos extremos: quien llegue primero gana la tenencia de la bola. Al marcar gol ambos conjuntos vuelven a sus posiciones iniciales, con la diferencia de que el sexteto goleado comienza con la posesión.

Los cambios pueden ser libres, pero en el carril marcado expresamente para ello y de manera coordinada, de modo que la defensa o el ataque no queden comprometidos en ese momento.

Tres árbitros: dos acuáticos, con equipo de buceo para permanecer bajo el agua el tiempo que dura el partido, y uno de superficie, imparten justicia dentro de la piscina.

Dentro del juego está prohibido cualquier tipo de contacto físico si el rival no está en posesión del balón. Además, no se pueden mover las porterías y la bola no debe salir del área de juego o a la superficie.

Las infracciones son sancionadas con penaltis, tiros libres —siempre deben realizarse aunque el tiempo esté cumplido— o 2 minutos fuera de la piscina para el transgresor. Cuando se señala una violación el tiempo se detiene.

Los penaltis se pitan en caso de que la falta impida un gol; lanzador y portero nadan hacia la cesta, el primero busca anotar y el segundo defender la portería. Mientras, el jugador encargado de los tiros libres puede pasar la bola, desde el centro del campo, a cualquiera de los compañeros a su alrededor. Los equipos tienen un tiempo límite de 45 segundos para cobrar las faltas.

A pesar de ser un deporte de contacto, las lesiones y agresiones son inusuales. Lo que es más, prima el fair play (juego limpio) entre los rugbiers. Debido a la empatía que se crea luego de media hora de juego, al igual que en el rugby terrestre, se instaurara el tercer tiempo, un período de ocio y socialización para los equipos.

Rugby Subacuático
Diseño: Ricardo Valdivia / Fuentes: rugbysubacuatico.blogspot.com/reglamento internacional, Deportes del Mundo, OLX Cali y emaze.com.

Mundiales, la globalización del deporte
Los primeros años luego de su creación, la nueva disciplina fue exclusiva de Alemania y otros países del norte de Europa. Así lo demostró el primer Campeonato Mundial, en Mulheim, donde de los siete participantes, seis eran norteños y el otro fue Italia, la cual, por cierto, quedó en última posición. El trofeo fue para Dinamarca, seguido de Alemania y Suecia.

En 1983, el torneo se realizó en Malmö, Suecia, donde, curiosamente, no hubo cambios en el medallero. Cuatro años después, en Zurich, los del país de los ABBA ganaron el primer título de una racha de cinco.

La sucesiva promoción del deporte, llevó a que el rugby subacuático lograra cierto desarrollo en otros países: en 1967 y 1979 había llegado a España y Estados Unidos, en ese orden; si bien, no logró mucho arraigo y aún tardaría en llegar al máximo nivel.

El mayor avance se vio en Colombia, a donde el juego arribó en 1989 y, ya, en 1991 estaban en el Mundial de Copenhague, siendo el primer equipo americano en contender en estas citas. Sin embargo, los cafeteros fueron penúltimos entre nueve competidores, por delante de Suiza. Al podio subieron Suecia, Noruega y Alemania.

Ese mismo año, como muestra del gran desarrollo alcanzado, se realizó el primer Campeonato Mundial femenino, donde participaron seis equipos, todos ellos europeos y con tradición. Las suecas, también, obtuvieron el oro, mientras Noruega y Alemania les siguieron.

En 1995, Perú se sumó a la competición realizada, esta vez, en Cali, Colombia, donde Suecia alcanzó el tercer título masculino. Mientras, en las damas, el trofeo fue para las noruegas.

El ciclo siguiente, en Essen, Alemania, constituyó el de menor participación en esos años: los hombres con ocho participantes y las mujeres con cinco. Resultaron campeones en ambas categorías los suecos.

En 2003, Alemania ganó el evento en las damas y Suecia mantuvo el cetro. En 2007, repitieron las germanas y Finlandia se coronó campeón entre los hombres. Asimismo, Noruega lograría tres títulos entre 2011 y 2015 (dos masculinos y uno femenino) y Alemania ganaría en las damas (2015).

El último Campeonato Mundial tuvo lugar este año, en Graz, Austria. Las ganadoras fueron noruegas, mientras Colombia se convirtió en el primer vencedor americano y no europeo de esta competencia.

Graz constituye el máximo exponente, hasta el momento, del gran desarrollo logrado por el rugby subacuático: intervinieron 17 naciones entre los hombres —la mayor participación histórica—, con debut de Gran Bretaña, Hungría, Eslovaquia y Luxemburgo. En las mujeres, compitieron 14 equipos —la mayor participación— y se estrenaron inglesas, austriacas y canadienses.

En total, suman once Campeonatos Mundiales masculinos y ocho femeninos, donde han participado 23 y 18 países, respectivamente. Si bien Europa ha sido el gran dominador, América, África y Oceanía han estado representadas.

El rugby subacuático, ya no parece tan destinado al olvido como en sus inicios. Hoy existen numerosos torneos de clubes: ligas en países, como Colombia, Dinamarca y Noruega y Alemania, estas últimas con tres divisiones incluso; la Champions Cup y el Tres Naciones. Podemos encontrar campeonatos europeos y hasta competencias para menores de 21 años. Parece que el futuro del rugby bajo el agua está asegurado.

El equipo de Colombia, actual campeón mundial ruby subacuático
El equipo de Colombia, actual campeón mundial ruby subacuático. Foto tomada de Revista Semana.

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