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Skeleton, adrenalina y velocidad sobre hielo

22 mayo, 2020 | Alejandro Besada

El skeleton es uno de las deportes de invierno más antiguos, y quizás uno de los menos conocidos, por ello se hace necesario un recorrido sobre su surgimiento, reglas e historia

Skeleton
Skeleton Foto:

Tirado por animales u hombres, el trineo ha recorrido nuestra historia moderna sobre hielo y nieve. Hablar de él nos recuerda a Santa Claus, con sus regalos y renos navideños; a aquellas exploraciones de Alaska y los polos Norte y Sur, narradas por Jack London; o a los niños en sus pequeños trineos, e incluso a los adultos disfrutando de la temporada invernal.

No obstante, más allá de diversiones o de carros jalados por perros-lobos, desde finales del siglo XIX el trineo se ha convertido en un deporte para los amantes del invierno y la velocidad. A partir de la competitividad y la imaginación, surgieron varias modalidades, de las cuales la más antigua, y quizá menos conocida, es el skeleton.

Esta actividad conforma, junto con el luge y el bobsleigh, los deportes de trineo reconocidos por el Comité Olímpico Internacional (COI). Consisten en carreras por tiempo, donde los competidores se deslizan por una pista de hielo —natural o artificial—.

El skeleton apareció en 1892, en la estación alpina de Saint Moritz. Fue creado por un visitante inglés, de apellido Child, quien diseñó un vehículo más pequeño y con estructura de metal. Su peculiar forma recordaba vagamente a un esqueleto (skeleton, en inglés), de donde recibieron su nombre tanto el trineo como el deporte.

En los primeros años del siglo XX, esta modalidad de trineo comenzó a practicarse fuera de Suiza, principalmente en Austria. La popularidad que alcanzó en dicho país llevó a que, en 1906, 1908 y 1910, se celebraran campeonatos nacionales de este deporte.

No obstante, solo los hombres podían realizar esta actividad. Para las mujeres estaba prohibida debido a supuestos problemas de salud que les podía traer. Estigma que continuó en las competencias internacionales hasta inicios del siglo XX.

El 23 de noviembre de 1923 fue fundada la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (IBSF por sus siglas en inglés), la cual establece las normas en ambos deportes. Su creación facilitó que, en 1926, ambas actividades fueran reconocidas por el COI.

Es por ello, y por la popularidad que gozaba en la región alpina, que el skeleton debutó en los Juegos Olímpicos (JJOO) de Invierno de 1928, en su lugar de nacimiento, Saint Moritz. Aunque no regresaría al magno evento hasta 20 años después, en el mismo lugar.

Las dos primeras medallas doradas fueron para el estadounidense Jenisson Heaton (1928) y el italiano Nino Bibbia (1948). Destacar la participación del también norteamericano y hermano del anterior, John Heaton, quien resultó subcampeón en ambas citas.

El skeleton en las Olimpiadas de Invierno de 1948.
El skeleton en las Olimpiadas de Invierno de 1948. Fotot: Getty Images

Expansión del deporte, llegan las competiciones al más alto nivel
A pesar de participar en los JJOO de 1928 y 1948, su práctica aún estaba limitada a la zona de Los Alpes y otros pocos lugares. Debido a ello, fue dejado de lado y rebasado en popularidad por otras modalidades de trineo, como el luge y el bobsleigh.

En la década de 1970, se realizaron algunos cambios en el deporte, que fueron desde el vehículo hasta las reglas. Asimismo, comenzaron a construirse las primeras pistas artificiales de bobsleigh, que permitieron también el desarrollo del skeleton. Ello llevó a que en 1982 se realizara el primer Campeonato Mundial. Como no podía ser de otra manera, Saint Moritz fue la sede del evento, donde se tituló campeón el austriaco Gert Elsässer.

Sin embargo, no fue hasta 1989 cuando la IBSF se dio a la tarea de organizar el evento. Nuevamente, la estación invernal suiza fue el centro de este deporte en el mundo, y el nacional Alain Wicki se llevó el metal dorado. A partir de esa edición, la competencia se celebra cada año, excepto en tiempo de olimpiadas. En el 2000, comenzaron a participar las féminas, siendo la primera campeona la germana Steffi Hanzlik.

En 2004 se da un cambio en la competición, ya que la Federación decidió incluir al bobsleigh en el mismo evento, por lo cual pasó a llamarse Campeonato Mundial de Bobsleigh y Skeleton.

El último de estos torneos se celebró en Altenberg, Alemania, entre el 17 de febrero y el 1 de marzo de 2020. Allí, los nacionales coparon todos los primeros lugares. Christopher Grotheer ganó entre los hombres y Tina Hermann hizo lo propio entre las mujeres. Mientras, en la novel competencia de equipos mixtos se llevaron el oro Jacqueline Lölling y Alexander Gassner

En la historia de los mundiales, Letonia comanda el medallero masculino con seis metales dorados, todas conquistados por Martins Dukurs (2011, 12, 15, 16, 17 y 19). Por su parte, las mujeres alemanas se han llevado la mayor cantidad de títulos, con nueve, y en total, los germanos lideran con trece trofeos.

Regreso olímpico, sin vuelta atrás
Tras una espera de 54 años, el skeleton volvió a la máxima cita de los deportes invernales. Esta vez fue en la edición de Salt Lake City 2002, año donde compitieron ambos sexos y Estados Unidos se llevó los oros, con las actuaciones de Jim Shea, entre los hombres, y Tristan Gale, en el femenino.

A partir de dicha actuación, la disciplina se estableció definitivamente en este evento. En Turín 2006, Canadá hizo el un dos, siendo Duff Gibson quien le diera su primer título al país norteño. Mientras, Maya Pedersen- Bieri, entre las damas, haría lo propio con Suiza.

Cuatro años después, en Vancouver, el anfitrión Jon Montgomery se llevó el oro en la rama masculina. Por su parte, Amy Williams comenzaría el reinado dorado del Reino Unido en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Las últimas dos ediciones del magno evento se realizaron en Sochi (2014) y Pyeongchang (2018), donde resultaron campeones el ruso Alexandr Tretiakov y el surcoreano Yun Sung-Bin, respectivamente. Elizabeth Yarnold conquistó ambas coronas, convirtiéndose en la deportista más laureada tanto entre los hombres como las mujeres.

En el medallero, Estados Unidos y Reino Unido comparten la primera posición con tres títulos cada uno, mientras Canadá completa el podio con dos metales dorados.

¿Qué necesitas saber del skeleton? Carrera, técnica y equipo
En el skeleton, los pilotos realizan dos carreras por día. En el circuito de la Copa del Mundo y otros eventos de larga duración, deben deslizarse en par de ocasiones por cada parada. Mientras que, en el Campeonato Mundial se corre durante dos días, para un total de cuatro heats. Cualquiera sea la competición, la marca final la determina la suma de los tiempos, siendo ganador quien haya obtenido el menor resultado.

Hasta 2020, a nivel profesional solo se competía en la modalidad individual para hombres y mujeres. Sin embargo, en el Campeonato Mundial de Altenberg participaron por primera vez los equipos mixtos, compuestos por dos competidores, uno de cada sexo.

La carrera del skeleton inicia con una corrida de 50 metros, en la que el piloto va junto al trineo y lo impulsa con una o ambas manos. Luego de alcanzar la mayor aceleración posible, el competidor se tiende sobre el vehículo, boca abajo y hacia adelante, adoptando una postura aerodinámica.

La práctica del deporte se realiza en las mismas pistas de hielo que el bobsleigh. La IBSF solo admite para competiciones y entrenamientos 16 de estas instalaciones. Entre las más reconocidas se encuentran la Saint Moritz-Celerina Olyimpia Bobrun (Suiza), la ENSO Eiskanal Altenberg (Alemania), el Olympic Sliding Centre Innsbruck (Austria) y el Alpensia Sliding Centre (Corea del Norte).

The Alpensia Sliding Center
The Alpensia Sliding Center. Foto: Getty Images

No existe un modelo único de pista. Es por ello que tienen características especiales en los ángulos de sus curvas y chicanas, así como en la cantidad, ya que suelen hallarse entre 14 y 20. Asimismo, variables como distancia, altura y pendiente, varían en dependencia de cada una.

Los recorridos superan los 1 200 metros, llegando incluso a más de 1 700. Por otra parte, durante la carrera, los pilotos suelen descender alrededor de 120 metros. Asimismo, las pistas tienen numerosas pendientes, llegando algunas a gradientes superiores al 30%, si bien por regla general, la caída promedio se encuentra en el 8 o 9% (ejemplo).

Los corredores estudian cada curva, cada ángulo o inclinación del terreno, pues ello puede ser la diferencia entre ganar segundos y perder el control del trineo. No obstante, continúa siendo muy complicado realizar giros perfectos, debido en gran medida a la rapidez y el esfuerzo que implica la carrera.

Esta modalidad se considera uno de los deportes invernales más arriesgados. Su práctica no solo implica lanzarse de cabeza por una pendiente, sino que, en ocasiones, pueden superar velocidades de 130 Km/h durante el recorrido.

En las curvas cerradas, la presión sobre el deportista llega incluso a ser cinco veces la fuerza de gravedad —a modo de comparación, los pilotos de aviones de combate suelen soportar esta misma fuerza durante sus vuelos—. Por ello, se debe realizar un gran esfuerzo para mantener la trayectoria y llevar la cabeza en alto a escasos centímetros del suelo.

Para completar el cuadro, el trineo, parte imprescindible del equipo, no tiene frenos, ni mecanismo de dirección, y solo puede ser controlado mediante las piernas y balanceando el cuerpo. Aprender a frenar en el momento exacto y con la fuerza necesaria evita perder valiosos segundos en la carrera o peor. No son pocos los que han terminado, literalmente, comiendo hielo o chocados contra las paredes de la pista.

El vehículo resulta en una tabla con estructura de acero y fibra de vidrio, dos patines a una distancia de 34 a 38 cm, un par de asas —entre las cuales el piloto se deja caer— y parachoques a los lados para proteger al corredor de las fuertes sacudidas. Además, debe medir entre 80 y 120 cm de largo, de acuerdo a si se quiere favorecer el pilotaje o la aerodinámica; y 45 cm de ancho. El peso máximo debe ser de 43 kilogramos para hombres y 35 para las mujeres. Mientras, el peso combinado de trineo y persona juntos no puede ser superior a los 115 y 92 kilogramos, respectivamente.

En el caso del piloto, la indumentaria incluye un casco, con amparo especial para la barbilla, y gafas protectoras. Para mayor adherencia durante la corrida inicial, el calzado lleva clavos en la suela. Asimismo, el traje puede estar acolchado, con el fin de reducir la fuerza de los posibles impactos, si bien, su principal función es ofrecer la mínima resistencia aerodinámica.

A pesar de que esta actividad se encuentra limitada a regiones nevadas, con climas fríos o a países con recursos, se ha asentado en Norteamérica y numerosas naciones de Europa, incluso, en los últimos años, ha comenzado a ganar popularidad en Asia.

La frase “irse loma abajo y sin frenos” nunca fue tan cierta para la vida real. La carrera de skeleton es un deporte hecho por y para temerarios. Resulta para muchas personas un momento de velocidad y adrenalina. Segundos que no se piensan, más bien, se sienten.

Skeleton-Infografía
Diseño: Ricardo Valdivia

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