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Atlético de Madrid más allá de 90´ minutos

25 abril, 2020 | Alejandro M. Abadía Torres

En Atlético de Madrid cumple este 26 de abril 117 años. A la zaga de merengues y culés, los colchoneros imponen un estilo de juego diferente, pero efectivo, al punto de ubicarse entre las mejores selecciones del viejo continente en los últimos años.

Atlético de Madrid
Atlético de Madrid Foto: Score Magazine

El fútbol enamora. Cuando el balón comienza a rodar todo lo demás se detiene, el fanático no entiende de arreglos porque el día de partido es sagrado. Todo cuanto pueda o trate de escribirse sobre el más universal de los deportes quedará relegado a un segundo plano si sobre el terreno se mide su equipo.

Los seguidores del Atlético de Madrid la tienen siempre difícil, el club participa en una liga bajo la sombra —salvo raras excepciones— de dos grandes de Europa: el Real Madrid y el F.C. Barcelona. A la zaga de merengues y culés, los colchoneros imponen un estilo de juego diferente, pero efectivo, al punto de ubicarse entre las mejores selecciones del viejo continente en los últimos años. Quizás las vitrinas rojiblancas carezcan de abundantes títulos, pero de seguro la historia forjada durante más de una centuria, a base de sacrificio y deseos de jugar al fútbol, constituyan motivos más que suficiente para reencontrarnos con ella.

Apenas iniciado el siglo XX, la práctica del balompié cobraba fuerza dentro de España, sobre todo en los jóvenes. Grandes equipos habían nacido y otros lo harían con posterioridad. En Madrid, un grupo de estudiantes vascos pertenecientes al Colegio de Ingenieros de Minas fundaron el 26 de abril de 1903 el Athletic Club de Madrid, una filial del Athletic de Bilbao en la capital ibérica.

Instalados en las precarias condiciones ofrecidas por el Campo de Vallecas o del Retiro, sede inicial, el 2 de mayo disputaron el primer encuentro entre socios del propio club, pero que sirvió de preámbulo para medir fuerzas y conformar una plantilla sólida, de cara a los torneos donde se inscribirían en lo adelante. Algo así como una prueba de eliminación. Gradualmente comenzaron a establecerse en los campeonatos regionales, ganaron adeptos e inauguraron una rivalidad histórica con su vecino: el Real Madrid.

Hacia 1907 la influencia vizcaína cedió espacio a los afiliados naturales de la capital española, toda vez que los mismos presionaban para desprenderse de la tutela del club matriz. Sin embargo, semejante ambición solo se lograría de manera oficial años más tarde, gracias a la mediación ejercida por la Federación Madrileña de Clubs de Foot-ball. De a poco la entidad consiguió inscribirse independientemente de su homólogo vasco.

En lo adelante las cosas seguirían un rumbo adverso en demasía. El tránsito al deporte profesional trastocó la bonanza económica del equipo y provocó graves trastornos financieros. La estrategia ideada por el entonces presidente Luciano Urquijo de incursionar en nuevos torneos, fracasó debido a la poca asistencia de público al estadio. Para la temporada liguera 1929-1930 la última posición en la tabla decretaría su descenso a Segunda División por cuatro años.

Pero si las cosas parecían difíciles para los colchoneros, la Guerra Civil Española (1936) provocó casi el apocalipsis de los rojiblancos. El estadio Metropolitano —instalación arrendada para efectuar encuentros en calidad de locales— quedó destruido por los combates. Solo podían disputar partidos benéficos bajo una estricta vigilancia de los franquistas y sus jugadores estrellas habían marchado a las trincheras.

Finalizada la contienda, todo parecía indicar la inminente desintegración del Athletic de Madrid, pero el 4 de octubre de 1939 llegó con una pizca de oxígeno a la desgastada estampa de una institución que estuvo a minutos de extinguirse. Ese día se firmó la fusión con el equipo de la Aviación Nacional, selección conformada durante los días de guerra y que ahora buscaba figurar en el panorama competitivo profesional.

Los acuerdos de absorción por parte de los colchoneros sobre el club militar fructificaron luego de un amplio proceso burocrático. El ahora Athletic-Aviación Club sacó provecho de la comunión y engrosó sus filas con nuevos jugadores e importantes ingresos monetarios provenientes de la organización castrense.

Todavía en Segunda División —luego de que volvieran a descender tras la temporada 35-36—, al reanudarse el campeonato en 1939 el Oviedo F.C., de Primera, se encontraba desprovisto de terreno de juego, futbolistas y capital. Imposibilitados de participar, los ovetenses consiguieron un permiso especial para retirarse de la competición y comenzar a recuperarse, pero su plaza quedaría vacante y dos equipos de la categoría inferior buscarían ocuparla: el Athletic-Aviación y el Osasuna, cupón conquistado por los primeros luego de salir airosos tres goles por uno en el campo de Mestalla.

A partir de entonces la suerte comenzó a sonreírle a los colchoneros. Luego de haber ascendido a inicios del torneo lograron convertirse en campeones de Liga por primera vez. Lo mismo sucedería en la campaña siguiente y con dos títulos consecutivos el Athletic-Aviación comenzaba a reconquistar a su afición e incluirse en la élite dentro de España.

Durante el resto de la década del 40´ del pasado siglo el club obtuvo rendimientos bastante aceptables y en ocasiones quedaron a escasa distancia del primer lugar. En 1947 el Ministerio del Aire comunicaba su interés en prescindir del término Aviación y la entidad finalmente pasó a ser denominada Club Atlético de Madrid. Con ese nombre, en 1950 ganaron otra liga.

Época dorada

Sucesivamente llegarían otros títulos en la llamada era dorada del equipo rojiblanco. Dos Ligas más y varias Copas del Generalísimo llegarían a sus vitrinas. A nivel continental alzaron una Recopa de Europa tras imponerse a la Fiorentina italiana en 1962. Cuatro años más tarde quedaba inaugurado el Estadio Vicente Calderón y se abría una nueva etapa para el club.

Tras una clasificación algo accidentada lograron discutir la final de la Copa de Campeones de Europa correspondiente a 1974 celebrada en Bruselas, cita a la cual acudiría también el Bayern Múnich aquel 15 de mayo. A pesar de enfrentar a un rival exigente para los españoles, el partido terminó los 90 minutos reglamentarios igualados en el marcador. Con este resultado, se jugó un partido de desempate, pero el equipo ibérico salió derrotado cuatro goles por cero.

Con altibajos en uno u otro año, el Atlético de Madrid transitó por décadas difíciles. Los títulos escasearon y la afición solo podía contentarse con evitar el descenso. Desde el banquillo rojiblanco faltó también consistencia, hasta que finalmente los fantasmas del fracaso desaparecieron, al menos por un tiempo, gracias a dos Copas del Rey ganadas en 1991 y 1992 de la mano de Luis Aragonés. La fiesta colchonera se extendería todavía más en la campaña 95/96 después de conquistar la Liga y la Copa el mismo año.

Cercanos al arribo del nuevo milenio los eventos extradeportivos empañaron la gloria alcanzada hasta ese momento después de que Jesús Gil fuera apartado de la presidencia del club por delitos de apropiación ilegal de dinero. La debacle institucional afectó lo deportivo y para finales de mayo del 2000 el club consumó su descenso una vez más a la Segunda División, a pesar de haber llegado a la final de la Copa del Rey.

Serían pasados dos años cuando recuperara la división de honor al proclamarse campeón de manera holgada, después de permanecer par de temporadas en el llamado “período del infierno”, debido a una amplia campaña de captación de socios lanzada por el Atlético. Con el regreso comenzó un período de cierta estabilidad y de presencia esporádica entre los cuatro primeros de la tabla y la posibilidad de acceder a la Liga de Campeones de la UEFA.

Un nombre de referencia

La historia reciente del club Atlético de Madrid no puede ser contada sin hacer referencia a un hombre devenido en puntal del proyecto colchonero: Diego Pablo “el Cholo” Simeone. Desde que el argentino y exfutbolista rojiblanco asumiera las riendas, el equipo vive lo que pudieran ser sus mejores momentos. Con el Cholo en el banquillo llegaron a tres Copas de la Europa League en 8 años y a dos finales de la Champions, además de una Liga, como resultados más sobresalientes.

Títulos aparte, lo que hace del Atlético de Madrid un club grande después de 117 años, es el amor que le profesa su afición. El aplauso después de cada partido en el Vicente Calderón o ahora, en el Wanda Metropolitano. Quizás varios de nosotros saltemos ese detalle en algunos momentos y hasta ignoremos los sentimientos a la hora de disfrutar de un partido, pero lo que se vive gracias al Atlético de Madrid, va más allá de 90´ minutos.

117 años del Atlético de Madrid
Diseño: Dary Steyners / Fuentes: www.transfermarkt.es, Marca y at-madrid.es

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