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Iker Casillas, el Mundial de Sudáfrica y una década de gloria para el fútbol español

21 septiembre, 2020 | Alexander García Milián

Hace ya diez años desde que el 11 de julio de 2010, España conquistara su primer título en un Mundial de fútbol

España campeón del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010.
España campeón del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010. Foto: ThisIsTheRealSpain

Hace ya diez años y se dice diez como si fueran cinco o seis o dos, pero no, son diez. Una década ha transcurrido desde que aquel 11 de julio de 2010, el planeta completo se paralizara para mirar como, en cámara lenta, el gol de Andrés Iniesta le daba a España su primer título en un Mundial de fútbol.

Fue el 11 de julio y ya hace poco más de dos meses que se cumplió el décimo aniversario pero parece que fue ayer. La revista Marca lanzó una edición especial, el mundo del fútbol centró su atención en el regreso de la Champions League y como para cargar todo de simbolismos y decorar una obra casi perfecta, una de esas colmada de nostalgia, Iker Casillas anunció su retiro del fútbol.

Iniesta en el momento de marcar el gol en la final del Mundial de Sudáfrica 2010 ante Holanda. Foto: AFP
Iniesta en el momento de marcar el gol en la final del Mundial de Sudáfrica 2010 ante Holanda. Foto: AFP

Han pasado diez años de aquel día en el Soccer City de Johannesburgo y la historia de Casillas está ligada de todos los modos posibles a aquella otra historia; no solo por sus dos atajadas a Arjen Robben, sino porque para muchos el hito tiene su antes, y ahí también Iker es protagonista, pues si en la Euro de 2008 en aquellos penales ante Italia, con un Buffon en plenitud de facultades, si en aquel entonces no estuviera el arquero del Real Madrid bajo los palos, la especulación tiende hacia el fatalismo, pero no, la realidad se impuso, la impuso Casillas con sus paradas y así cambió la mentalidad del futbol español; cuando levantó la Copa días después.

En varios planos, como si fuera una película, sale la imagen de Casillas alzando las Eurocopa de 2008 y 2012, pero antes, otra vez regresa el Mundial  de 2010, el gol de Iniesta. Toda España grita como un en puño apretado desde Cibeles hasta la Iglesia de la Sagrada Familia, desde la Estación de Chamartín, hasta las Ramblas de Barcelona, es una fiesta, revive Jarque en el pecho del genio Andrés, revive toda la península y buena parte del globo queda a los pies de la Roja. ¡Al fin! Atrás queda todo de hecho, el Mundial del 50, el primer título en Eurocopa, el segundo, la derrota inicial ante Suiza, todo, ¡el Mundial es lo más grande!

España celebrando su triunfo en la Eurocopa de 2008. Foto: Diario AS)
España celebrando su triunfo en la Eurocopa de 2008. Foto: Diario AS

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El gol de Diego Carlos sentencia el partido, Sevilla gana su sexta Europa League, Julen el “sentenciado”  limpia su imagen, se deshace de todo maleficio, de la selección, del Real Madrid, y pone en alto el honor del fútbol español pues ya en la Champions, como no sucedía desde hacía ratos, España no tenía equipos en semifinales y el conjunto de Andalucía tenía que sacar la cara. ¡Sí, diez años después del Mundial de Sudáfrica!

Las analogías emergen otra vez para hablar del Mundial y de la gesta que supuso alcanzar al fin la anhelada Copa. En este punto es necesario remontar el pensamiento a finales de los 90, para muchos entendidos, la cimiente de lo que pasó en el sur de África en 2010 esta ahí, también en África, pero en Nigeria, en el Mundial sub 20 de 1999, cuando la selección española ganó el certamen tras vencer a Japón 4 goles a 0.

Mundial Sub 20, 1999. Foto: Football Addict
Mundial Sub 20, 1999. Foto: Football Addict

En ese torneo se encontraba algunos miembros de la generación dorada que tocaría el cielo pasados once años; tales como Xavi Hernández Creus y el mismo Iker Casillas, así como otros menos renombrados como Fernando Varela Ramos y José Javier Barkero.

Al año siguiente de aquel Mundial, durante los Juegos Olímpicos de Sidney, la base de aquel equipo campeón pierde la final del certamen futbolístico ante Camerún. Ya en el conjunto se encontraba otro de los futuros referentes: Carles Puyol.

Ya el fútbol español comenzaba a soñar en serio, y aquel proyecto ganador que se engendró a finales del siglo XX se aprestaba para tocar el cielo.

Si en el Mundial de 2002, España empezó a creer luego de vencer a Irlanda en penales, la rabia y la impotencia ante el despojo sufrido a manos del árbitro egipcio que pitó el partido contra Corea del Sur, esa rabia caló bien hondo en el corazón de millones de fanáticos— ¡Todo había sido una injusticia!— clamaron, y se pensó que para 2006, los hechos reivindicarían a la Roja, pero no. En suelo alemán, después de la clasificación en ronda de grupos y de un primer tiempo legendario, Francia remontó el partido y avanzó hasta la final.

En este punto, por el contexto, por las figuras, por la mística, por la espera, la personalidad de Luis Aragonés se vuelve protagonista hasta alcanzar las dimensiones de un dios.

El ya legendario entrenador, había tomado las riendas de la selección en 2004 y después de la eliminación en el Mundial de Alemania, había anunciado su salida, pero casi a última hora decide continuar hasta la Euro de 2008.

El 17 de noviembre de 2007, Aragonés logra la clasificación para la cita prevista a celebrarse en Austria y Polonia.

Aquí, Don Luis sienta sus pautas y decide casi una renovación total de la escuadra ibérica, dejando fuera de la convocatoria a hombres como Raúl González Blanco. Entonces, cuando Fernando Torres supera las marcas y define ante Alemania en el juego final de la Eurocopa, aquel 29 de junio de 2008, todos aplaudieron. La imagen de Casillas alzando el trofeo se visualiza con más nitidez. El tiempo y los hechos le daban la razón a Aragonés, además, lo mejor estaba por llegar.

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Nadie pensaba en Paraguay para un partido de cuartos de final en un Mundial, menos en el de Sudáfrica allá en 2010. En boca de muchos entendidos, si Casillas no le detiene el penal a Cardozo, hasta ahí hubiera llegado todo para los dirigidos por Vicente del Bosque, pero no. Casillas una vez más se creció, y la historia de la remontada, de venir de abajo, de empezar de cero después de perder el primer partido ante Suiza, esa historia seguía su curso.

Con el gol de Villa, España aseguraba su pase a semifinales ante Alemania. Días atrás, el mismo David Villa había marcado el primero ante Chile, en una memorable victoria que le aseguraba a la Roja seguir en la disputa del título.

Al paso de los años, todos, jugadores, periodistas, analistas, todos hablan del papel de David en ese Mundial, fue vital, corazón de esa selección, ha dicho el mismo Vicente del Bosque en reiteradas ocasiones. Ante Chile, después contra Honduras, en octavos ante Portugal, y como ya saben en aquel juegazo ante la escuadra guaraní de Gerardo Martino. Si España tuvo un penúltimo juego ante Alemania y llegó a ese último contra Holanda, fue gracias a Villa.

Villa fue el máximo goleador del Mundial de 2010 junto a Müller, Sneijder y Forlán.  Foto: 20MIN
Villa fue el máximo goleador del Mundial de 2010 junto a Müller, Sneijder y Forlán. Foto: 20MIN

Tantas historias, la de los porteros, la de Xavi, Iniesta, la historia de Iker con Sara Carbonero, tantas historias condensadas en esa foto del equipo tocando la Copa, la tan ansiada Copa del Mundo. Historias de amor, de valentía, de constancia, de tesón. Historias que hoy le dan al fútbol un cariz mejor, un toque distinto, pues desde ese momento en que España ganó, buena parte del mundo empezó a ver este deporte con los ojos de Don Vicente.

Hace ya diez años y se dice diez como si fueran cinco o seis o dos, pero no, son diez. Una década ha transcurrido desde que aquel 11 de julio de 2010, el planeta completo se paralizara para mirar como, en cámara lenta, el gol de Andrés Iniesta  le daba a España su primer título en un Mundial de fútbol.

Hoy, volvemos a aplaudir.

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