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Los jonrones de un tal Orestes Kindelán

24 noviembre, 2019 | Alejandro M. Abadía Torres

Cuando se habla de Orestes Kindelán no se puede pasar por alto las 487 pelotas que desapareció más allá de las cercas perimetrales en los estadios cubanos, récord para este béisbol.

Orestes Kindelán
Orestes Kindelán Foto:

A Orestes Kindelán pocos lo conocen por los más de dos mil hits que conectó en 21 Series Nacionales. Quizás, tampoco sean relevantes las 1511 carreras que empujó. Todas esas cifras, propias de un bateador extraclase, en el caso del Kinde pasarían por alto sin antes hacer referencia a las 487 pelotas que desapareció más allá de las cercas perimetrales en los estadios cubanos, récord para este béisbol.

De no haberse consumado su retiro forzoso, la cifra pudiera haber superado los 500 estacazos. Aun así, sus más cercanos perseguidores, Lázaro Junco y Omar Linares, 405 y 404 respectivamente, distan mucho de la anhelada cifra, — y ya no están en activo—, por lo que la marca del Tambor Mayor parece destinada a perdurar por varios años más.

Cuando en el año 1982 consumara su primera vez al bate, iniciaría una trayectoria marcada por el éxito y la polémica. Para 1989, los aficionados vieron al Cañón de Dos Ríos agenciarse la llamada triple corona, dominando la zona Oriental en los departamentos de promedio de bateo: .402; carreras impulsadas: 58 y cuadrangulares: 24. Tres años antes establecería registro de 30 batazos de vuelta completa, marca para el momento, superando los 28 del legendario Pedro José Cheíto Rodríguez.

Aprendió a batear hacia cualquier banda e hizo alarde de una exquisita paciencia en el home plate, al punto de despachar 330 dobletes, recibir 1400 boletos de libre tránsito y haber sido retirado por la vía del ponche en unas 1025 ocasiones. A pesar de ello, cualquier comparecencia del natural de Palma Soriano despertaba las alarmas de los lanzadores rivales, quienes invariablemente acudían a lo mejor de sus repertorios para quitarse de arriba el “palazo”.

Como miembro de la espectacular y también conocida Aplanadora de los 90´ y principios de los 2000 protagonizó momentos importantes, pero también curiosos, como el acontecido el 15 de abril de 1995. Ese día, durante un partido correspondiente a la Serie Selectiva, la ofensiva de Orientales se desbordó y derrotó a Occidentales por abultado marcador de 24 anotaciones frente a siete de sus rivales, con récord incluido: el de más homerunspara una entrada, con seis, donde Kindelán despachó también el suyo. 

Pero fuera de Cuba no fue menos y vistiendo la camiseta de las cuatro letras desapareció un total de 101 pelotas, al tiempo que se colgó al cuello par de medallas de oro olímpicas. Asimismo, subiría a lo más alto del podio junto con el seleccionado nacional en otros 18 eventos internacionales.

A todas luces, el Tambor Mayor encarnó en su momento las esperanzas de una nación. Hoy, ese sueño parece desmoronarse. Quienes seguimos cada juego del Equipo Nacional en cuanto torneo se dispute, aspiramos, en más de una ocasión, al batazo que dé el vuelco al marcador, ese que disipe el sueño y nos ponga a gritar como antaño solían hacerlo los homeruns de un tal Orestes Kindelán.

Los jonrrones de Orestes Kindelán
Diseño: Ricardo Valdivia / Fuentes: Desde mi palco de fanático y beisbolcubano.cu

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