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Las huellas de “El Jabao”

20 octubre, 2020 | Victor Kevin Almeida Rodríguez

Ayer, 19 de octubre, falleció a los 69 años de edad Tomás Herrera, gloria del deporte y el baloncesto cubano

Fallece “El Jabao” Herrera, gloria del deporte y el baloncesto cubano.
Fallece “El Jabao” Herrera, gloria del deporte y el baloncesto cubano. Foto: Tomada de Internet

Nunca lo conocí en persona, ni siquiera lo vi jugar, salvo las antiquísimas imágenes de archivos rara vez puestas por la televisión. Todo lo que sé de él llega a mí mediante documentos, testimonios, parlamentos, leyendas, todos los elementos incluidos en la historia, esa que permite que para algunos hombres, la famosa frase “solo muere quien es olvidado” tome sentido. Este lunes 19 de octubre de 2020, a la edad de 69 años, falleció uno de los más grandes deportistas que ha dado nuestro pequeño archipiélago: Tomás “El Jabao” Herrera.

Es imposible no emocionarse cuando se sabe el simbolismo de Herrera dentro del baloncesto cubano, en el cual inscribió su nombre no solo a nivel país, sino también en el panorama mundial y olímpico. Sin dudas, la hazaña de la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos Múnich 1972 como punto clave de su carrera, deviene en las líneas más gloriosas del deporte ráfaga criollo.

Su natal Santiago de Cuba lo vio crecer entre dos pasiones, el baloncesto y la música, la pelota y la trompeta. Tal si el destino, y también la economía pusieran de su parte, se decidió por la práctica del basquetbol pues, tal como afirmó en una entrevista al diario JIT el 2 de octubre de 2013, le faltaban 120 pesos para comprarse un instrumento y tenía más tiempo para dedicarle al aro y los encestes.

Como casi todo niño cubano, pasó por varias disciplinas, entre ellas el béisbol. Con 13 años, se dedicó de a lleno al baloncesto y, a partir de ahí, fue catalogado como una de las grandes promesas en la Mayor de las Antillas. Desde los Juegos Escolares Nacionales y hasta el Torneo de Esperanzas Olímpicas, Herrera, junto a toda una generación dorada, comenzó a trazar el prólogo de la gesta estival alemana.

Luego de participar en la Copa Sofía en Bulgaria, el Centrobasket de 1969 en La Habana significó la inclusión en el horizonte mundial para el equipo tricolor en general y para “El Jabao” de manera particular. Con la afición nacional apoyando, los locales lograron clasificarse al Campeonato Mundial de Yugoslavia 1970, aunque cedieron en la final ante Panamá, privando al público de verlos elevar el título.

En tierras balcánicas, Tomás y todo el conjunto cubano finalizaron en una meritoria octava posición. Ese certamen, marcado por la muerte a causa de un paro cardíaco del jugador yugoslavo Trajko Rajkovic días después de subir a lo más alto del podio, despertó las ansias de triunfo del combinado caribeño.

Otros éxitos, como la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Panamá 1970, el bronce en los VI Juegos Universitarios celebrados en Italia, y el sorprendente tercer lugar en los Juegos Panamericanos Cali 1971, sirvieron de antesala a la proeza olímpica del siguiente año.

Foto: tomada de JIT

Una vez en Múnich, Herrera, de 1,98 metros de estatura fue fundamental en la clasificación. La fecha inicial les deparó un duelo contra Egipto que acabó 105-64 a favor de Cuba, allí el Jabao anotó 13 puntos. A medida que avanzó el calendario, la selección funcionaba como una maquinaria perfecta, Pedro Chappe, Ruperto Herrera, Tomas Herrera, Alejandro Urgellés y Miguel Calderón lideraban la orquesta de son en los tabloncillos germanos. Victorias ante España (74-53; Herra 12 ptos), Checoslovaquia (77-65; Herrera 9 ptos), Australia (84-70; Herera 14 ptos), Japón (108-63; Herrera 5 ptos), Brasil (64-63; Herrera 4 ptos) y una derrota ante Estados Unidos (48-67; Herrera 2 ptos) fue el saldo en la etapa regular. Tras llegar a semifinales y caer ante la Unión Soviética (61-67; Herrera 5 ptos) se enfrentaron a Italia.

El 8 de septiembre de 1972, por diferencia de un punto, el baloncesto cubano tocaba la gloria olímpica, pues, aunque fue bronce, a los millones de habitantes en este pedazo de tierra del Mar Caribe le supo a oro. El marcador final, 66-65, catalogó ese momento como el mejor en toda la existencia de la modalidad en Cuba. Chappe con 14 puntos, al igual que Ruperto Herrera, fueron los máximos anotadores; “El Jabao”, por su parte, finalizó con 8, lo mismo que promedió en general.

No obstante, la historia adjunta de Tomás Herrera y el combinado criollo no se detuvo. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1974 los vieron consagrarse con el lauro en Santo Domingo, República Dominicana y cuatro años después, en Medellín Colombia, se agenciaron la plata. Ese mismo año lograron un meritorio cuarto puesto en el Campeonato Mundial de San Juan, Puerto Rico, reafirmando el alto nivel de la escuadra antillana.

Las Olimpiadas de Montreal, Canadá, no emuló la hazaña de Múnich en cuanto al resultado. Cuatro victorias y tres derrotas no les alcanzaron para meterse en la semifinal. Particularmente para Herrera, fue un descenso en sus números, pues promedió solo 5,9 puntos en cada desafío. Ya para Moscú 1980, “El Jabao” dejó su estampa en los partidos a pesar de la discreta actuación de Cuba en tierras soviéticas (solo 2 victorias) y registró 10.3 cartones por encuentro, la máxima cifra en sus tres eventos bajo los cinco aros.

Casi al finalizar su carrera, cumplió uno de los sueños de todo atleta, levantar un trofeo internacional en casa. En el año 1982, el título en los Juegos Centroamericanos y del Caribe La Habana 1982, cerró más de una década de triunfos, por mucho, la mejor selección cubana de la historia. En el plantel nacional, poco a poco le fue dando paso a Leonardo “Maravilla” Pérez, su sustituto natural y, a boca de muchos, el mejor basquetbolista cubano de todos los tiempos.

Tomás Herrera inscribió su nombre en el baloncesto cubano no solo a nivel país, sino también en el panorama mundial y olímpico. Foto: primerahora.com
Tomás Herrera inscribió su nombre en el baloncesto cubano no solo a nivel país, sino también en el panorama mundial y olímpico. Foto: primerahora.com

Tristemente, se nos fue “El Jabao”, uno de los héroes de este país. El tiempo no borrará las huellas dejadas a millones de personas en aquel momento, ni prescindirá a los que, más adentrados en la actualidad, hacemos eco de su excelencia competitiva. Todo cubano amante al baloncesto en particular, y del deporte en general, debería, al menos, no pecar de ignorancia en este tema. Eternamente: ¡Gracias Jabao!

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