Cargando

NBA: Lo que es posible creer y lo que no está permitido dudar sobre la Gran Final

6 octubre, 2020 | Julio César Valdera

La final de campeonato de la NBA está al rojo vivo y no podía esperarse menos de los dos conjuntos que la animan

Llegan el cuarto juego de la final de la NBA con los Lakers ganando dos juegos ante uno de los Heat.
Llegan el cuarto juego de la final de la NBA con los Lakers ganando dos juegos ante uno de los Heat. Foto: Score Magazine

La final de campeonato de la NBA está al rojo vivo y no podía esperarse menos de los dos conjuntos que la animan. Cuando parecía que Los Angeles Lakers paseaban la distancia, Miami Heat dijo: “Aquí Estoy Yo” y le recordó a parciales y contrarios que a este nivel no hay más favoritismo que el que se demuestra sobre la duela.

Si el genial Julio Verne aún estuviera entre nosotros, de seguro sería fan del baloncesto. ¿Cómo no serlo?, si la esencia de sus novelas la vemos sobre las canchas. Acción, suspenso, giros inesperados y demostraciones épicas, derroteros comunes de un partido de básquet y de una obra del ilustre francés. Viviéndose las emociones de esta Gran Final, no es descabellado imaginar a Verne trocando su célebre cañonazo a la Luna por una mágica inmunidad al nuevo coronavirus, que permitiera a unos protagónicos James, Butler y compañía asistir a la Burbuja de Orlando.

Lo que es posible creer
Si algo ha quedado claro en las primeras tres entregas de esta novela, ha sido lo determinante del rol de LeBron James en el universo de Los Angeles Lakers. Con sendos “casi triples dobles” en los dos primeros encuentros, lideró al conjunto californiano a par de convincentes victorias. No es menos cierto que las lesiones han pasado factura a los del Estado del Sol, pero, con todo, la contundencia de Lakers y el liderazgo de James han dejado su huella en la Burbuja.

En el primer encuentro, los fuera de combate simultáneos de Jimmy Butler, Bam Adebayo y Goran Dragic resultaron demasiado para un Heat que fue superado en toda la línea (virtualmente masacrado en los cuartos dos y tres). Los de Miami encontraron, no obstante, reservas de combatividad suficientes para removerle el piso a su rival en el último cuarto, el que ganaron 31 a 23. Estaban, sin embargo, muy lejos de tener opciones reales, y terminaron cayendo por unos abrumadores 18 cartones.

James no pudo pasar de 25 puntos, pero con 9 asistencias e igual número de rebotes allanó el camino para una brillante actuación de su contrapunto, Anthony Davis, quien subió 34 cartones, con 9 rescates en las tablas y 5 balones repartidos con efectividad.

En el segundo encuentro los angelinos volvieron a moler en grande, arrollando al Heat 68 – 54 en la primera mitad. Miami salió una vez más a dar la cara tras el descanso y logró llevarse el tercer cuarto, pero no pudo pasar de un empate en el definitivo, quedando una vez más abrumado por una diferencia de dos dígitos en el marcador final. Aquí sí que se vistió de largo el Rey LeBron, quien anotó 33 puntos, ganó nueve rebotes y dio igual cantidad de asistencias, tirando del conjunto de manera sobresaliente. En gran combinación con los 32-14-1 de Anthony Davis, fueron indescifrables para el Heat que echó de menos a Dragic y Adebayo, aún impedidos de jugar.

Como si James, Davis y las lesiones no fueran suficientes desvelos para los de Miami, la altura de los efectivos está siendo determinante a favor de Lakers. En las tres fechas cumplidas de la final, los californianos lideran en rebotes, rebotes ofensivos, bloqueos y cantidad de triples lanzados y anotados, incluyendo récord de intentos de tres puntos para una primera mitad en finales (27 intentos, juego 2). Aquí ha estado la esencia del éxito angelino, pues por esta vía han anotado hasta 33 puntos más que sus rivales (Nótese que las dos diferencias de victoria para Lakers totalizan 28 cartones).

El juego total de Miami en los dos primeros encuentros no halló una manera efectiva de contrarrestar la acción de los “grandotes” de Lakers, y mucho dependen sus aspiraciones de que puedan materializarlo.

Lo que no está permitido dudar
Si alguien pensó, o peor aún, piensa, que la inclinación de la balanza hacia el salvaje oeste es irrecuperable, el consejo de este redactor es simple: recapacite. Si no, disfrute otra vez de la obra de arte que bordó el Heat en el juego tres. Si quiere llegar más profundo, repase las estadísticas del encuentro y podrá ver que los floridanos, no digamos ya que pueden hacerlo, sino que lo hicieron; léase controlar a LeBron James, anular a Anthony Davis y no ceder espacios a la estatura angelina.

No faltan quienes, en redes sociales, achacan al Rey el pobre desempeño de su contrapunto (no le pasó el balón a Davis lo suficiente, dicen). ¡Increíble a dónde puede llegar la imaginación cuando se quiere demeritar lo hecho! Nada más alejado de la realidad. Primero, tanto James como Davis han dado sobradas muestras de su profesionalidad; evalúense las veces que, en esta misma serie de play off, se han enfundado el traje de faena en favor de los destellos del otro. Segundo, es, cuando menos, injusto, cimentar un buen paso del Heat en otra cosa que no sean sus relevantes esfuerzos.

Tanto es así, que ese tercer juego fue una copia al calco, pero a la inversa, de los dos anteriores. Miami dio una disertación de buen baloncesto, ganando los cuatro parciales, superando a Los Ángeles en los principales departamentos ofensivos y manteniéndose a la altura en defensa. Lakers sólo pudo sacar ventaja en los rebotes en ataque, merced de su superávit de centímetros bajo las tablas.

Las mieles del triunfo las encontró el Heat, por un lado, en los tiros libres y, por otro, en la descollante actuación de Jimmy Butler. Desde la línea de los suspiros, Miami superó ampliamente a su rival (91,3% de efectividad 52 tantos capitalizados por 75,9% y 34 los angelinos); mientras que Butler selló una de las mejores noches de su carrera al firmar un triple doble (40 puntos, 11 rebotes, 13 asistencias) para liderar al conjunto. De paso, Butler se convirtió en el primer jugador que supera a LeBron James en los tres apartados ofensivos principales durante un partido de final de campeonato; y, además, es apenas el tercer basquetbolista que logra un triple doble de más de 40 puntos en un juego de esta instancia en la NBA (el primero desde que en 2015 lo hiciera su ahora contrario James).

La directiva de Heat supo encontrar la medida para anular a Davis, cuyo juego se tornó errático, quedándose sólo en 15 anotaciones, engrandeciendo la obra de Meyers Leonard y Kelly Ollynyk, quienes se alternaron para contenerlo. Este logro, unido a la buena cobertura defensiva de Butler, fueron lo bastante efectivos como para controlar a James, quien marcó unos 25 puntos aceptables en otras circunstancias, pero demasiado solitarios ante el desempeño de sus coequiperos.

En el apartado ofensivo, además de Butler y ante la persistente ausencia de Dragic y Adebayo, resaltó la labor de Tyler Herro, novato de 20 años que marcó 17 puntos; misma cantidad que subió Ollynyk, al que corresponde el mérito adicional de haberlos conseguido desde la banca.

Escritos ya tres capítulos en la Burbuja de Orlando, ni el propio Verne podría hacer un spoiler del final. ¿Impondrá su ley el poderoso Lakers? ¿Dará la asonada el Heat? A falta de la pluma del relevante escritor, que lo definan los propios protagonistas de esta novela que es la Gran Final

Nosotros

¿Qué hacemos?

Abordamos los más diversos temas deportivos, sin distinción de disciplinas ni público. Nuestra meta es complacer a todos los amantes de la actividad física.

¿Cómo contactarnos?
Mediante nuestro correo o nuestras redes sociales, haznos saber tus opiniones y preferencias. Es importante para nosotros hacerte llegar una publicación justo a tu medida.